Imagina que estás en una reunión donde nadie habla tu idioma. Intentas comunicarte con gestos: sonríes para mostrar amabilidad, das un paso atrás si alguien se acerca demasiado o desvías la mirada si te sientes intimidado. Ahora, imagina que, a pesar de tus esfuerzos, las personas a tu alrededor interpretan tu paso atrás como «desobediencia» o tu mirada esquiva como «sentimiento de culpa».
Esa es, precisamente, la realidad diaria de millones de perros.
Solemos creer que los perros se comunican principalmente a través del ladrido, pero la realidad es que el lenguaje corporal es su lengua materna. Cuando un perro «no se porta bien», a menudo no está siendo rebelde; simplemente está gritando en silencio que necesita espacio, que está confundido o que se siente estresado. En este artículo, vamos a descifrar el «diccionario canino» para que aprendas a leer las señales de calma, una herramienta vital para mejorar la convivencia y, sobre todo, prevenir accidentes.
¿Qué son las señales de calma?
El concepto de «señales de calma» fue popularizado por la experta noruega Turid Rugaas. Son sutiles movimientos físicos que los perros utilizan con dos objetivos principales:
- Calmarse a sí mismos ante una situación que les genera ansiedad o excitación.
- Enviar un mensaje de paz a los demás (perros o humanos) para evitar conflictos, diciendo algo como: «No soy una amenaza, por favor, relájate».
Entender estas señales es la diferencia entre tener un perro «reactivo» y tener un perro que se siente comprendido.
El Diccionario: Las señales que sueles pasar por alto
A continuación, desglosamos los gestos más comunes que tu perro utiliza para comunicarse contigo y con su entorno.
1. Lamerse el hocico (Licking)
No hablamos de cuando termina de comer. Es un lametón rápido, casi imperceptible, donde la lengua apenas roza la nariz.
- Qué significa: El perro siente una ligera incomodidad. Es común cuando alguien lo abraza demasiado fuerte o cuando un extraño se le acerca de frente.
- Tu respuesta: Dale un poco de espacio. No lo agobies.
2. Bostezar
Si tu perro bosteza en el veterinario o mientras lo regañas, no es que tenga sueño ni que sea un «atrevido».
- Qué significa: Es una señal de estrés o de que está intentando gestionar una situación tensa. Al bostezar, el perro intenta liberar presión interna.
- Tu respuesta: Baja el tono de voz o detén la actividad que estás haciendo (por ejemplo, una sesión de entrenamiento muy larga).
3. Girar la cabeza o desviar la mirada
Para los humanos, el contacto visual directo es signo de honestidad. Para los perros, mirar fijamente puede ser un desafío o una amenaza.
- Qué significa: Si tu perro gira la cabeza cuando intentas hacerle una foto de cerca o cuando un niño se le aproxima, está pidiendo por favor que pares. Es un gesto de cortesía canina para rebajar la tensión.
- Tu respuesta: Retira la mirada tú también o permite que el perro se aleje.
4. Olisquear el suelo de repente
Estás paseando, aparece otro perro a lo lejos y, de pronto, tu perro se interesa muchísimo por un trozo de césped inexistente.
- Qué significa: Se llama conducta de desplazamiento. El perro sabe que hay un conflicto potencial cerca y decide «hacerse el distraído» para demostrar que no tiene intenciones de pelear.
- Tu respuesta: No tires de la correa. Deja que gestione ese momento a su ritmo; te está demostrando que es un experto en diplomacia.
5. Movimientos lentos
¿Alguna vez has llamado a tu perro y parece que viene a «cámara lenta»?
- Qué significa: No es pereza. Si nota que estás enfadado o que tu voz es muy aguda, se moverá despacio para intentar calmarte. Los movimientos rápidos en el mundo canino pueden ser interpretados como agresión o caza; la lentitud es paz.
- Tu respuesta: Respira, relaja tus hombros y llámalo con una voz más suave.
El mito de la «cara de culpable»
Este es uno de los malentendidos más peligrosos en la convivencia hombre-perro. Llegas a casa, el perro ha roto un cojín y, al verte, baja las orejas, esconde la cola y camina agachado. «¡Sabe que lo hizo mal!», solemos decir.
La ciencia dice lo contrario. Lo que el perro está mostrando son señales de apaciguamiento. No siente culpa por lo que hizo hace dos horas (su memoria asociativa no funciona así), pero está reaccionando a tu lenguaje corporal (tu postura tensa, tu tono de voz, tu olor a enfado). Sus gestos dicen: «No sé por qué estás así, pero por favor, no me hagas daño, yo soy sumiso».
Castigar a un perro en este estado solo aumenta su inseguridad y rompe el vínculo de confianza.
La escalera de la agresión: Por qué es vital observar
Muchos incidentes de mordeduras comienzan con la frase: «No me dio tiempo a reaccionar, el perro mordió de la nada». Sin embargo, un perro sano casi nunca muerde de la nada.
Existe lo que los etólogos llaman la Escalera de la Agresión. Antes de llegar al gruñido o al marcaje, el perro ha subido varios escalones:
- Parpadea, lame su nariz, gira la cabeza.
- Bosteza, se aleja.
- Encoge el cuerpo, pone las orejas atrás.
- Si nada de esto funciona, recurre al gruñido.
- Si el humano castiga el gruñido («¡No le gruñas al niño!»), el perro aprende que sus advertencias no sirven.
- Resultado: El perro salta directamente a la mordida porque le hemos quitado sus herramientas de comunicación previa.
Regla de oro: Nunca regañes a un perro por gruñir. El gruñido es su «alarma de incendio». Si quitas la alarma, el fuego (la mordida) te pillará por sorpresa.
Cómo empezar a «hablar» perro hoy mismo
Mejorar la vida de tu perro no requiere de trucos complicados, sino de observación. Aquí tienes tres pasos prácticos:
- Sé un observador pasivo: Dedica 10 minutos al día a observar a tu perro en el parque o en casa sin intervenir. Nota cómo mueve sus ojos, cómo posiciona su peso (¿hacia adelante o hacia atrás?) y qué hace con su boca.
- Respeta su espacio: Si ves que tu perro muestra una señal de calma cuando lo abrazas, intenta demostrarle afecto de otra manera, como una caricia suave en el pecho o simplemente estando a su lado.
- Usa tú las señales: ¡Sí, funciona! Si tu perro está muy excitado o nervioso, prueba a bostezar exageradamente o a girar tu cuerpo de lado en lugar de enfrentarte a él de frente. Verás cómo, a menudo, él responde relajándose.
Conclusión
Aprender el diccionario canino es un acto de amor. Cuando dejamos de ver a nuestros perros como criaturas «obstinadas» o «malas» y empezamos a verlos como seres que intentan desesperadamente comunicarse en un mundo de humanos ruidosos, la relación cambia por completo.
Un perro que se siente escuchado es un perro seguro, equilibrado y feliz. Y un dueño que sabe leer las señales de calma es el mejor protector que un perro puede tener.










